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Fiambalá Desert Trail, por Mariano Aragunde

Es la primera vez que se hace esta carrera en el país, y ya en varias de sus charlas el organizador de Fiambala Desert Trail, Federico Lausi, había advertido de lo dura que iba a ser, pero creo que nadie tenía el mismo concepto de dureza. Podías correrla en sus modalidades de 27k, 50k o los 80k, recorriendo un desierto hermoso e inhóspito que también sabe albergar al famoso Rally Dakar (el orgullo del pueblito de Fiambalá). Un lugar terrible, tenés que correr por acá alguna vez en tu vida.

Foto de Portada: Largada 80k Fiambala Desert Trail. Archivo personal de Mariano.

[NdE: El fin de semana se corrió la edición Inaugural de Fiambalá Desert Trail, y su distancia principal fueron 80k. Un amigo de la casa, Mariano Aragunde, estuvo allí y te cuenta como fue.]

La mejor forma de marcar en el desierto. Foto: Marcelo Tucuna

La mejor forma de marcar en el desierto. Foto: Marcelo Tucuna

Por todo lo que vino en la carrera, la inscripción me pareció más que razonable y salvo el viaje el hospedaje no es caro; es una gran opción para venir a correr y hacer turismo. Llegamos el viernes a la tarde para acreditarnos, retirar el kit, alojarnos y esperar la charla técnica. Largábamos mañana a las 5am desde un pueblito a 47km, por lo que el micro nos pasaba a buscar a las 3.15am. Me pareció muy flojo que el traslado a la largada no esté incluido con el servicio de carrera, y tengamos que poner $300 por persona (una locura) a una empresa externa que venía con la organización. De todas formas esta es la primer edición y muchas cosas se entienden.

Soledad?

Soledad?

En la largada dejamos un bolso que te llevaban hasta el Punto de Control (PC) 2 en el km 36 para abastecerte, y así empezamos a palpitar esta locura: ah, locura porque elegí debutar en la distancia con esta carrera…“pobre, no se imagina lo que le espera”. Los paisanos viven a otro ritmo acá en Catamarca, así que en vez de esperar al de vialidad a que venga para largar (que llegaría muy tarde jajaja!)…ma’ si largamos che! Bomba de estruendo y a correr por la noche del desierto! Durante toda la carrera van a haber dos protagonistas claves, la arena y el viento Zonda.

Lo peculiar de Fiambalá es que el Zonda sopla muy fuerte, lo que hizo que deba modificar el circuito de las dunas, pero además trae un regalito: la puna. La carga de iones de este viento hace que parezca que estás a 3500 msnm y la falta de aire se siente bastante.

Los primeros 25km se pudieron correr bien, en una arena firme y cielo estrellado de película. Muchos nos perdimos al no encontrar las marcas reflectivas (acá no hay caminito, esto es el desierto), así que se armaban pelotones para ver para donde encarar, hasta que de alguna manera veíamos por donde seguir. A lo largo de la carrera van a haber muchos extraviados debido a que el viento voló algunas marcas, como también a la inexperiencia de los corredores. Esto es pleno desierto, y es parte del encanto de la carrera. La soledad, la inmensidad de las dunas sin un camino para seguir, el viento que borraba las huellas que tratabas de encontrar…toda una experiencia para el que nunca lo hizo.

Corredores atravesando el desierto. Foto: Marcelo Tucuna

Corredores atravesando el desierto. Foto: Marcelo Tucuna

Llegado el amanecer hasta el PC2 me cambié, re-abastecí, y alivié los intestinos para seguir. Un poco de arena, y una ruta de ripio que parecía interminable hasta el siguiente PC3; de acá en más iba a ser un infierno lleno de dunas de arena. Las piernas me decían basta, así que era cuestión de usar los bastones y encontrarle la vuelta a la arena debido a que cada pisada te come poco a poco durante los 80km. Era frustrante querer correr pero que las piernas no te den; putear a esa arena que no se terminaba más, al viento que no te dejaba respirar ni tragar agua. No es para cualquiera, hay que estar muy bien entrenado para no sufrir esta carrera (ahora se viene a dar cuenta el tipo, que hizo su debut de ultra en la arena). De postre para los últimos 10km, piedras y cañadones que ponían un circuito muy técnico abajo tuyo, pero muy divertido! El terreno en general de toda la carrera muy variado: arena blanda y firme, ripio, piedras inestables como firmes…pero en un 80% va a ser dunas y arenas. El ascenso no es considerable, pero la puna y la arena hacen que cualquier subidita sea épica. 12hs24min y llegué a Fiambalá. Listo, ya está…no hay mas arena!

Si bien hubieron cosas para mejorar en la organización, como hay en todas las carreras, y más siendo esta la primer edición, no veo la hora de volver el año que viene con un entrenamiento como la gente para poder hacer una linda carrera. La época del año es ideal para correrla (por el clima), y es algo distinto: como dijo Federico Lausi: “Esto no es Pinamar”. No, el desierto no tiene misericordia. Hay que correrlo y ganarle!


Tags: 2014, Argentina, Fiambala Desert Trail, Mariano Aragunde

Autor Invitado a colaborar con noticias, relatos y experiencias en Trail Running Argentina.

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