Trail Running Argentina
Relatos

Transvulcania: Vivirla al menos una vez.

Nuestro editor Mauri Pagliacci estuvo en Transvulcania, y cuenta su experiencia personal de lo vivido hace unos días en la Isla de la Palma.

Foto de Portada: Arco y mar de luces en la largada. Foto: Ruben Fueyo

Es difícil comenzar a escribir sobre un sueño. Mucho más difícil aún sobre un sueño hecho realidad. Pero creo que esta vez vale la pena mirar hacia atrás, y contar lo que viví, lo que me tocó vivir en la Plátano de Canaria Transvulcania Salomon Nature Trails. Nombre largo, ¿No? Pero tal título lo lleva con honores de principio a fin.

A ver, “Plátano de Canarias” es uno de los sponsors principales del evento, y los plátanos, uno de los pilares de la economía de las Islas. “Transvulcania”, tal como lo dice la palabra, a través de volcanes que es donde corremos. El GR 131 -O El recorrido el Bastón- atraviesa la Ruta de los Volcanes en la Isla de La Palma, comenzando en el Faro de Fuencaliente (el punto más austral de la Isla), subiendo de un solo tirón a Las Deseadas, bajando a El Pilar, conectando con El Reventón, que nos invita a subir otra vez al Pico de las Nieves y al Pico de la Cruz, para llegar al punto más alto de la Isla en el Roque de los Muchachos a 2500 MSNM (lugar privilegiado para la Astronomía), y para bajar de las estrellas al mar en un frenético descenso al Puerto de Tazacorte. De ahí, los últimos kilómetros son en ascenso para terminar en el corazón de la localidad de los Llanos de Aridane.

Al estar cerca de los trópicos, es muy difícil que las temperaturas no sean altas por acá. Y este año no fue la excepción. Que sea la fecha apertura de la Copa del Mundo de Ultramaratones de la Federación Internacional de Skyrunning, hace que sea una lo más parecido al Mundial de Fútbol pero sin correr detrás de la pelota. Es la carrera obligada, la cita indiscutida para Kilian Jornet, Luis Alberto Hernando, Sage Canaday, Tófol Castanyer, Dakota Jones, Tom Owens, Anna Frost, Emelie Forsberg, Emma Roca o Uxue Fraile. Y es una gran chance para que los nuestros, Gonzalo Calisto de Ecuador, Manuelito Figueroa de Peru, o Gustavo Reyes y Adriana Vargas de Argentina, se midan con la verdadera vara de nivel mundial. Que sea en una Isla como lo es La Palma, que la organice el Cabildo de la Isla, hace que sea el evento del año para los Palmeros. Se superó el cupo de voluntarios este año. Si, desde la organización no pudieron aceptar más gente que desinteresadamente y sin ánimos de lucrar, quería ayudar a que Transvulcania sea una fiesta. 500 almas anónimas, o quizás no tanto, nos atendieron como verdaderos Maradonas del Trail Running a los más de 2500 corredores que nos presentamos para la Ultra de 73k, el Maratón de 42 (y un poco más), para la Media de 26 o para el innovador Kilometro Vertical (1100 mts de ascenso en 6,4k) que también fue Copa del Mundo.

Moverse de un punto al otro de la isla es complicado, pero no por eso desagradable. El abanico de paisajes es tan impresionante de día, de noche, nublado o despejado, que el viaje de unos 45′ a la salida hizo que los nervios calmaran un poco. Compartirlo con amigos que ya tienen experiencia lo hizo más ameno todavía, Dakota fue el ganador en 2012 y con su humor particular lograba dar buenos consejos para el largo día, o la calma nerviosa del Negro Reyes mientras trataba de dormitar unos minutos más, también con las anécdotas del gran Depa o de uno de los más talentosos fotógrafos que conozco como es Quim. Llegamos al Faro, casi volteados por el fuerte viento, más charlas, anécdotas, ultimas pasadas por el baño y saludos con amigos que hace rato no veía. Una de las cosas que más me inspiro fue ver a una Anna totalmente renovada y con el espíritu guerrero que la destaca. También, todos los nuevos amigos del norte como Ty, Luke, David, Ryan, Josh, y Pat que al grito de “Boludo!” tiraban su buena onda.

La de rigor previo a largar, con Lucho y el Negro

La de rigor previo a largar, con Lucho y el Negro

Nos paramos con Lucho y el Negro en primera fila. Foto de rigor, y a la espera de la cuenta regresiva. Sonaron los dedos de Angus Young en ese riff vuela pelucas de Thunderstruck, y ya no pude más. Y al escribirlo me vuelve a pasar. Piel de gallina, recuerdos, mi familia, y la sonrisa de mi ahijada Carmela. Palmada en la espalda del Negro, mire a Lucho, que estaba en el mismo estado de lagrimas que yo…y al grito de “Uno!” de Depa, esos miles de pares de piernas empujaron cual carrera de 100 metros llanos. Me costaba respirar de la emoción, las lagrimas seguían cayendo, pero ahora había que correr así que, a controlar emociones.

El río de luces. Foto: Saul Santos

El río de luces. Foto: Saul Santos

Me ubique rápido y cómodo en el sendero y emprendí subida junto a Uxue, Emma y Krissy. Todo bien aquí, estas maquinas saben lo que hacen y opte por quedarme con ellas. Pero no era el día de mi maquina. No se por que, no pretendo buscar excusas, no las necesito, porque si hay algo que da nuestro deporte es revancha. Cambie el chip de objetivos, tiempos y demás, al de disfrutar. Y me tome un segundo para mirar el sol salir al este, bañando el mar de nubes mientras subía a las Deseadas. Un dorado distinto, contrastando con las sombras de los puntos más altos de las demás Islas. Más lagrimas acá, inevitable. Me gustaría que mis papas vean esto, se lo merecen, y es único de verdad.

Llegando a El Pilar, pasandola mal pero que no se note!

Llegando a El Pilar, pasandola mal pero que no se note!

Otra vez…de vuelta a la carrera. El primer gran puesto de abastecimiento es tras coronar Las Deseadas, bajar unos buenos metros, y llegar a El Pilar. Meta de la media, era un mundo de gente y voluntarios. Tire nafta al motor que seguía a gas, y marche. Nada aún. La frustración de no poder correr se iba con el primer grito de “Messi!” “Vamos Argentina!” O alguna de nuestras características frases haciendo referencia a los genitales de algún animal. Este calor es único de los Palmeros. Te hacen sentir en casa a cada paso.

Pasando el 35 me cruzo con el Negro que dejaba porque su cadera no quería más. Estas cosas me duelen bastante, pero se que es un tipo inteligente y que sabe cuidarse, así que ahí marche. Foto con mi amigo gringo Bryon, que estaba llevándole las nuevas de la Isla a todo el mundo. Cada vez me sentía peor. De verdad, parecía que me había dejado las piernas en el hotel. No tengo muy claros estos kilómetros hasta el Pico de la Cruz, porque me sentía realmente mal. Algún grito de Alex Turner y los Arctic Monkeys en los oídos me despertaban y arrancaba. Pero no, no era el día. Al llegar al abastecimiento en La Cruz, me senté un poco resignado y comí. Comí bien, sandwich, gaseosa, caramelos, frutas, una buena ducha de agua fría y hielo, y salí. Algo se despertó ahí, fui dejando de sufrir los treinta y pico de grados, y llegué al techo de la carrera en el Roque de los Muchachos. Comí de vuelta, y esos guardianes vestidos de naranja llamados voluntarios y médicos, me curaron una ampolla.

En algún punto cerca del Pico de la Cruz, ya se notaba bastante.

En algún punto cerca del Pico de la Cruz, ya se notaba bastante.

Salí, otra ducha de agua helada, y a ver que pasaba para abajo. Me gusta mucho bajar, me siento cómodo y me recuerda mucho a los pequeños que corren con nosotros en Neuquén todos los viernes (ellos me enseñan a bajar a mí a esta altura). De a poco me fui despertando, la adrenalina de un descenso tan frenético te pone alerta, y finalmente pase a nafta el motor. Apreté todo lo que pude hasta llegar a Tazacorte, el mismísimo mar, la playa, ese azul indescriptible de estar en el medio del Atlántico. Era la meta del Maratón en este punto, así que también estaba lleno de gente recibiendote como si fueses el hermano gemelo de Kilian o Luis. Mientras me duchaban con agua helada, veo a uno de los tipos que más admiro en este mundo del periodismo y trail running. Jordi Saragossa, fotógrafo oficial del Kilian y de tantos otros animales. Y ahí estaba sacándome una foto a mi, al más muerto de la Patagonia. No dije nada, solo lo salude, pero se me pianto otra lagrima al salir de ahí.

LA Foto. Gracias, Jordi Saragossa.

LA Foto. Gracias, Jordi Saragossa.

El ascenso casi innecesario a los Llanos, doloroso para mis lastimosos y débiles músculos muertos, fue dejado atrás enseguida cuando en lo más alto estaba la barra brava. Un grupo de Argentinos casi Palmeros sacando fotos, con ese vaso de gaseosa invaluable, con un aplauso y un empujón fundamental para terminar. La ciclovía azul de los Llanos indicaba que ya estaba. Que esta vez me tocaba cruzar el arco a mí y no verlo por fotos. Es indescriptible de verdad, los nenes están al lado de la calle estirando la mano para que la choques, con esa mirada perdida y ese cariño que le tenemos a los héroes. Así te hacen sentir. Un héroe, llegues a las 7, 10, 15 o 18 horas. Es algo que cualquiera que corra por montaña tiene que vivir al menos una vez en la vida.

Con su sombrero de Cowboy me esperaba Depa abajo del arco. Y acá tengo todos recuerdos borrosos, demasiadas cosas pasan por la cabeza ahí. No hay más dolor, no hay nada malo, solo el calor de la gente y aquellos amigos y familiares que desde lejos empujan. Me voy a llevar conmigo hasta el cajón la plenitud, la gratitud, y el sentimiento de un corazón lleno de alegría como estaba al momento que cruce ese arco.

Y solo me queda agradecer. A Depa, Ángel, Pablo, Mariano, Lourdes, Manuel, y toda la gente que se esconde atrás de la organización y hace un trabajo de hormiga, que nos recibe de una forma inexplicable, y hace de Transvulcania la fiesta que es. También al pueblo de La Palma, que nos recibe como hermanos y nos trata como tales. A Luis, Kilian, Dakota, Anna, Uxue y Emma, a todos en realidad, por ser referentes humanos, sanos, grandes personas y gente con los pies en la tierra. Más que ejemplos de corredores, ejemplos de sacrificio y humildad. Distintos. Al Negro, entrenador, pseudo hermano mayor y compañero de todo esto. A Raul y a Ines, Enzo, Betiana, Carmela, Dani, el verdadero motor de todo esto. A la comunidad gigante que hace el Trail Argentino y Sudamericano, que se desvelaron para hacer fuerza y correr con nosotros. Gracias por dejarme hacer mis sueños realidad.


Tags: 2014, Argentinos en Transvulcania, La Palma, Transvulcania

Mauri es el editor principal de nuestro sitio, corredor de montaña hace varios años y de ultra hace unos menos, pero por sobre todo amante de la montaña. Reside en la ciudad de Neuquén Capital.

Deja tu comentario!